Cuando le ví últimamente me contó.
Yo soy una mujer milenaria, y no tengo que vivir en el siglo 21. ¿Entiendas, Ken?
No sabía si en aquel momento ella había conocido su destino o no, no pude decirle nada.
Ahora nos conocemos por Internet por todo el mundo.
Voy a poner esta página en mi web, también para conocer a la que esté en el cielo.